El acompañamiento como herramienta para interioridad la experiencia de Dios en nuestra Vida.

Julio Andrés Fortuna

¿Qué es el acompañamiento? 

Es una tarea de búsqueda, con la que se pretende buscar hasta hallar la voluntad de Dios, para llevarla a la práctica.

“Cada cristiano busca a Dios en lo secreto de su oración y en la cotidianidad de su vida; pero el acompañamiento nos ayuda a descubrir sus señales, a recordar su lenguaje ordinario y habitual, a interpretar sus signos y a reconocer también nuestras resistencias. Es la relación que se establece entre el acompañante y el acompañado para discernir juntos la voluntad de Dios respecto del acompañado, y así este pueda alcanzar la plenitud de la vida cristiana” (Jesús Sastre G.) 

Cabe resaltar que el acompañamiento es un proceso que parte de la realidad concreta de la persona en su contexto vital presente, y establece una secuencia de pasos que se orientan hacia el desarrollo de su plenitud humana con la consideración de su apertura a la transcendencia.

El Acompañamiento Espiritual fomenta la comunicación entre el Creador y la criatura, o sea, entre Dios y el acompañado.

¿Quién es el acompañado/a? 

  • Entendemos por acompañado a la persona que, impulsada por el Espíritu realiza  plenamente su vocación, tomando la iniciativa de buscar y pedir ayuda a una persona competente.
  • Es una decisión que nace de la libertad de la persona, sin embargo, hay una serie de condiciones y aptitudes que el acompañado debe tener en cuenta para que el proceso sea verdaderamente una experiencia del Espíritu Santo y pueda conducirle a cumplir en su vida la voluntad de Dios.

Actitud vital del acompañado

Es importante que quien busca acompañamiento pueda tener: 

  • Disposición para dejar que el espíritu encuentre casa en su interior
  • Crear el hábito del discernimiento 
  • Conectar la espiritualidad como un estilo de vida
  • Mirar en su vida una historia de salvación, como la del Pueblo de Israel
  • Integrar todo su ser, pues cada una de sus dimensiones son parte del todo, su persona completa 
  • Identificar trampas, culpas, afectos desordenados y filtros por donde entra el mal espíritu 
  • Descubrir las imágenes de Dios y trabajarlas
  • Conectar con Jesús 
  • Celebrar el proceso 

Algunas tareas específicas del Acompañante:

  • Ser testigo del paso de Dios por la vida del acompañado.
  • Invitar a la vida
  • Atender a todo lo que pasa en la vida cotidiana de la persona: sentimientos, vivencias, pensamientos, dificultades, logros, avances, retrocesos, etc. 
  •  Iluminar la existencia del acompañado desde la palabra de Dios, la persona de Jesús y su evangelio.
  • Apoyar afectivamente al acompañado en sus problemas, crisis y dificultades.
  • Ayudar al crecimiento interior.

Un acompañante, no subestima ni desprecia ninguna búsqueda de gozo y distinción humana, sino que es aquel que hace comprender como dentro de esa búsqueda hay algo más, hay mucho más y le ayuda a buscar el verdadero gozo o felicidad.

Fuentes utilizadas 

■Cabarrús, Carlos Rafael sj, Cuaderno de Bitácora, para acompañar caminantes, editorial Desclée, Bilbao, España, 2000

■Gómez Navarro, Eusebio OCD, La dinámica del acompañamiento espiritual, editorial de Espiritualidad del Caribe, Santo Domingo, RD.  2007

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