En tierra firme

Apuesto que durante tu infancia soñabas cómo querías que fuera la casa de tus sueños y que durante tu adolescencia dedicabas tus insomnios a imaginarte viviendo en ese lugar, te lo digo basándome en la experiencia de mi propia vida. Me animo a compartir con ustedes este blog con mucha alegría y pasión, a propósito de que #TamoEnAsamblea2020 y de que pronto celebraremos nuestra V Asamblea Nacional de Pastoral Juvenil, entonces construyamos juntos.

Uno de los propósitos de la Asamblea Nacional es que soñemos juntos sin despegar los pies de la tierra, en ese sentido y aunque sea una economista, utilizaré mi metáfora favorita para que juntos nos preparemos a vivir la V Asamblea Nacional de PJ.

Soñar es Construir

Si te dijera que vamos a construir una casa para ti ¿cuáles elementos no podrían faltar en ella?, de antiguas conversaciones con algunos miembros de la Pastoral Juvenil te citaré algunos de esos elementos: debe tener un gran jardín, pisos en madera, una biblioteca, un cine privado, un salón de juegos y muchísimas cosas más de esas que idealizamos como “calidad de vida”.

Lo cierto es que, yo también quisiera tener algunas de esas cosas pero entonces recuerdo unos pequeños amiguitos que hice en mi pueblo natal, La Romana, y se me pasa. Les cuento, circa de 2014 mientras celebrábamos la edición correspondiente al año del Campamento Infantil Católico Soy de la Parroquia Santa Rosa de Lima, después de una hora de juegos los niños me pidieron un juego especial para ellos, llamado “La casita” ese juego es muy sencillo pero tiene algo importante que enseñarnos aunque solo se repita un estribillo en forma de diálogo:

Guía: Yo tengo una casita

Niños: asííí, asííí

Guía: Con una ventanita

Niños: asííí, asííí

Guía: Yo toco la puertita

Niños: asííí, asííí

Guía: Y por la chimenea sale el humo

Niños: asííí, asííí

En el juego, el guía sube o baja la voz para indicar el tamaño de su casita, los niños por su parte siguen el tono de la voz del guía para acercarse o alejarse, mientras más bajo sea significa que la casita es más pequeña y que deben estar más cerca.

Era la primera vez que yo lo jugaba y para ser sincera no le encontraba sentido, así que decidí buscarlo con niños de 5 y 7 años, les pregunté “¿cuál es su casita favorita?” y lo que más me sorprendió en ese momento fue su respuesta: “la chiquita profe”, cuando les pregunté “¿por qué la chiquita?”, una de las niñas me dijo “porque estamos más cerca profe”.

Años más tarde y reconociendo que debemos construir con los pies en la tierra, reconozco que sueño con una casita muy pequeña, en la que la cercanía, el afecto, la cordialidad, el respeto, la educación, pero sobre todo el amor, nunca falten.

Hoy puedo realizar que nosotros somos piedra viviente, la iglesia se construye iniciando por nosotros, nuestra casa es la iglesia. Esto me motiva a invitarte a que soñemos juntos y miremos al horizonte, estoy segura de que recibiremos muchas bendiciones si lo hacemos manteniendo nuestros pies en tierra firme.

Dios te bendiga.

8

Entradas relacionadas